La rápida adopción clínica de los fármacos incretinomiméticos (IMDs), ha cambiado de manera importante el tratamiento de la obesidad. Su capacidad para favorecer la pérdida de peso representa un gran avance; sin embargo, a la par de este avance, ha surgido una preocupación que merece mayor atención en la práctica clínica y es lo que ocurre con la masa muscular durante una pérdida de peso sustancial y rápida.
Preservar la masa muscular durante el tratamiento de la obesidad con IMDs
Durante el tratamiento de la obesidad con IMDs, debe considerarse como uno de los objetivos clave, la preservación de la masa muscular, ya que, generalmente, muchos de los consultantes que viven con obesidad, tienen una ingesta de proteínas insuficiente y presentan un déficit de micronutrientes esenciales. Dichos factores, sumados a la reducción de la ingesta calórica durante el abordaje, pueden incrementar los déficits nutricionales existentes, mismos que dificultarán el mantenimiento de la masa muscular.
Si bien la pérdida de masa libre de grasa es un fenómeno esperado durante la restricción energética y la reducción de peso, cuando esta pérdida es considerable, preservar la masa y la función muscular se vuelve especialmente relevante. Así, resulta importante acompañar el tratamiento de la obesidad con IMDs con actividad física de resistencia, ya que, de no hacerlo, los consultantes corren un mayor riesgo de perder masa muscular y fuerza durante el tratamiento. De esta forma, resulta vital evaluar qué tejido se está perdiendo y ejecutar estrategias que promuevan la preservación y la función muscular durante el proceso.
Por su parte, la evidencia disponible plantea la necesidad de vigilar el músculo, especialmente porque la pérdida muscular puede afectar la funcionalidad, la salud metabólica y el gasto energético; ya que la salud muscular influirá una vez que se haya suspendido el tratamiento, pues parte del peso recuperado podría corresponder predominantemente a tejido adiposo, promoviendo cambios desfavorables en la composición corporal.
La nutrición como parte integral del tratamiento
Los fármacos incretinomiméticos reducen el apetito y la ingesta energética. Este efecto es fundamental para la pérdida de peso, pero también puede provocar que algunos consultantes consuman cantidades insuficientes de proteínas y micronutrientes. Por ello, el tratamiento nutricional no debería considerarse un complemento opcional. Es necesario valorar la alimentación del paciente, identificar posibles deficiencias y asegurar una ingesta adecuada de proteínas de buena calidad y siempre de forma individualizada.
Las necesidades nutricionales pueden variar según la edad, composición corporal, nivel de actividad física y condiciones clínicas del consultante. En algunos casos, cuando la ingesta mediante alimentos no es suficiente, puede ser necesario considerar estrategias adicionales de apoyo nutricional como los suplementos nutricionales.
La actividad física como estrategia fundamental
La evidencia revisada por los autores señala que el ejercicio de resistencia puede ayudar a minimizar la pérdida de masa y función muscular durante la restricción energética y la pérdida de peso. Por ello, el abordaje no debería limitarse a recomendar que el paciente “haga ejercicio”. Es necesario incorporar estrategias de actividad física individualizadas que consideren su condición física, movilidad, comorbilidades y capacidad funcional. También, cabe mencionar que pueden atenuarse los efectos adversos que se presentan una vez que se ha suspendido el tratamiento, cuando la terapia con IMDs va acompañada de ejercicio.
Conclusión
Diversos estudios preclínicos sugieren que la pérdida de masa muscular puede perjudicar a numerosos sistemas fisiológicos, por lo que su preservación de debe ser uno de los objetivos en el tratamiento de la obesidad. Los fármacos incretinomiméticos pueden ser herramientas altamente eficaces, sin embargo, no deberían utilizarse de manera aislada. Su uso debe acompañarse de intervención nutricional, una ingesta adecuada de proteínas y micronutrientes, actividad física —especialmente entrenamiento de fuerza— y seguimiento clínico individualizado. Porque en el tratamiento integral de la obesidad, perder peso es importante; pero preservar el músculo mientras se reduce la adiposidad también lo es.
Referencias:
Mechanick, J. I., Butsch, W. S., Christensen, S. M., Hamdy, O., Li, Z., Prado, C. M., & Heymsfield, S. B. (2025). Strategies for minimizing muscle loss during use of incretin-mimetic drugs for treatment of obesity. Obesity Reviews: An Official Journal of the International Association for the Study of Obesity, 26(1), e13841. https://doi.org/10.1111/obr.13841