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Calidad del sueño, alimentación y obesidad.

Como ya sabemos, la baja calidad en los alimentos que componen la dieta, la falta de actividad física y la predisposición genética, son las principales causas que tradicionalmente se han identificado dentro de la etiología de la obesidad. Sin embargo, existen otros factores como la calidad y la cantidad de sueño que, por su influencia, deben ser considerados como desencadenantes de la pérdida del balance energético y, en consecuencia, de sobrepeso y obesidad.

Ritmo circadiano 

La nutrición, la alimentación y las respuestas metabólicas ante la ingesta de alimentos, son reguladas por el ritmo circadiano. Dicho sistema, tiene una duración aproximada de 24 horas, y es el que dicta los tiempos para la regulación de las funciones metabólicas y define los ciclos de sueño-vigilia, ya que las necesidades energéticas varían entre el día y la noche.

Durante la vigilia el cuerpo está preparado para el consumo energético, la digestión y utilización de nutrientes.  Así mismo, es durante el día que se produce glucosa y enzimas gástricas y aumenta la secreción de insulina, para favorecer la utilización de energía, que permita llevar a cabo la actividad física y mental, así como la respiración y el flujo sanguíneo que favorezcan el desempeño óptimo en estas actividades. 

Durante la noche, se reducen los procesos digestivos, se ahorra y se almacena energía y se lleva a cabo la reparación de células y el descanso. Así mismo, se incrementa la producción de la hormona de crecimiento, la cual ayuda en la síntesis de proteínas para la reparación celular.

Cabe resaltar que, para el buen funcionamiento del organismo, es importante respetar los horarios de ambas fases (sueño-vigilia) del ritmo circadiano.

Los malos hábitos de sueño 

El estilo de vida moderno ha desplazado poco a poco al sueño, ya que se promueve la realización de actividades nocturnas, en su mayoría, de entretenimiento y diversión, (a través de dispositivos como la televisión, la computadora y los celulares) lo que ha traído como consecuencia una disminución significativa en las horas de sueño, pues se ha vuelto un hábito el permanecer despierto durante la primera mitad de la noche, estímulo suficiente que promueve la ingesta nocturna de alimentos. 

Estudios han demostrado que la restricción del sueño se relaciona con alteraciones metabólicas, como la insulina alta, desencadenando sobrepeso y obesidad. Así mismo,  se ha mostrado que existe una correlación entre las horas dedicadas al dormir y el desarrollo de enfermedades metabólicas, es decir, que aquellos individuos que duermen menos de cinco horas, han mostrado mayor tendencia al sobrepeso y obesidad, a diferencia de aquellos que duermen en promedio siete horas. 

Cabe mencionar, que la disminución en las horas de sueño, altera el balance energético y el ritmo circadiano:

  • El sueño reducido, promueve la alteración de hormonas reguladoras del apetito, tal es el caso de la leptina (la cual disminuye) y la grelina (la cual aumenta), resultando en una mayor sensación de hambre. 
  • La actividad nocturna y el desvelo promueven la activación del sistema orexigénico, en momentos en que la señalización del ritmo circadiano indica dormir, lo que lleva a la sensación de hambre y búsqueda de alimentos.
  • El sistema circadiano se vuelve ineficiente para responder adecuadamente en un ambiente cíclico, ya que los momentos que son óptimos para la digestión y absorción de los nutrientes no coinciden con la alimentación nocturna, llevando a la pérdida de coordinación entre las funciones internas y la conducta digestiva, predisponiendo a la enfermedad metabólica y la obesidad. 

En conclusión, podemos decir que resulta importante explorar los hábitos de sueño al momento de abordar la obesidad, para poder diagnosticar así su posible asociación con un apetito alterado y la propensión al sobrepeso y la obesidad. 

REFERENCIAS

Escobar, C., González Guerra, E., Velasco-Ramos, M., Salgado-Delgado, R., & Angeles-Castellanos, M. (2013). La mala calidad de sueño es factor promotor de obesidad. Revista Mexicana de trastornos alimentarios [Mexican journal of eating disorders], 4(2), 133–142. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-15232013000200007

Chamorro, R., Farias, R., & Peirano, P. (2018). Regulación circadiana, patrón horario de alimentación y sueño: Enfoque en el problema de obesidad. Revista Chilena de Nutricion: Organo Oficial de La Sociedad Chilena de Nutricion, Bromatologia y Toxicologia, 45(3), 285–292. https://doi.org/10.4067/s0717-75182018000400285